IMAG empezó como empiezan casi todas las imprentas de Bolivia, con máquinas reacondicionadas y mucho trabajo. La diferencia vino después, cuando en vez de crecer comprando más máquinas usadas, decidimos traer máquinas nuevas.
Hoy trabajamos con Heidelberg compradas de fábrica, con factura, ensambladas según lo que necesitábamos. En Sucre somos los únicos. Nos costó escuchar aquello de cómo vas a traer semejante máquina aquí, y la respuesta siempre fue la misma: por qué no.
Nunca hemos hecho publicidad. Todo lo que ha entrado ha venido por el boca a boca, por gente que vio un trabajo nuestro y preguntó quién lo había hecho. Esta web es lo primero que hacemos para que nos encuentren sin que alguien tenga que contarlo.